Sara se quiere y se valora.
Le encanta estar consigo misma.
Se siente a gusto cuando comparte tiempo con ella.
Pero, ¿sabes qué? Sara ha entendido que también le gusta sentirse acompañada por los que la hacen feliz.
Le encanta estar con personas que suman. Le gusta la gente que escucha, aprende, progresa y quiere compartir la vida con ella.
Estar con ellos le hace bien.
Le permite mantener su independencia e impulsarse a la misma vez.
Compartir con otros le hace sentirse feliz.
¿Tú también te sientes como Sara? ¡Pues claro, bella! Somos seres sociables por naturaleza.
Necesitamos comunicarnos, coincidir y compartir con los demás. Eso nos hace sentirnos vivos, alegres, felices y nos aporta valor.
Estar contigo misma está genial, pero también necesitas compartirte con otros. Y no, eso no quiere decir que vayas a perder tu independencia.
Debes encontrar un equilibrio y dejar a un lado la moda del individualismo para crear relaciones saludables, de esas que suman y elevan. Porque esas son las relaciones que buscamos, no las que nos hagan sufrir.
Porque déjame decirte que es mejor estar sola que mal acompañada, pero, sin duda, es mejor estar bien acompañada que estar sola.
¿Crees que compartir con los demás hará que te pierdas a ti misma? Olvídate de eso, ya que no es así.
Aunque seas independiente y puedas hacer las cosas por ti misma, no necesitas aislarte de los demás para mantener tu independencia.
Y es que sabes que tú no necesitas depender de nadie, y está genial, pero reconoces que también te gusta sentirte acompañada por todas esas personas que te hacen feliz.
Recuerda que puedes ser independiente, tener tus propias decisiones y querer, a la misma vez, socializar y compartir la vida con otros.
Porque sé que, como a Sara, también te gustan las relaciones que suman. Y, gracias a que tú no sientes dependencia, ahora tienes equilibrio emocional y madurez.
Todo eso es maravilloso, ya que tienes la facilidad de decidir a quién dejas entrar en tu vida.
Así que, hazlo, bella.
Deja a los demás entrar en tu vida a la vez que mantienes tu independencia.
Deja de pensar que tienes que estar sola para evitar depender de otros.
Disfruta de las relaciones sanas, sinceras y reales sin apego.
Sé que tú sabes hacerlo.
Porque, ¿hay algo más bonito que compartir la felicidad? Sí, ¡hacerlo con quienes realmente suman, inspiran y elevan!


