Recordando ese momento en el que tenia los pies sumergidos en el agua turquesa de Menorca…
Desde la primera vez que visité la isla me enamoró, convirtiéndola sin darme cuenta ,en mi retiro de paz particular.
Gracias a los paseos por los acantilados, a los baños en las escondidas calas y la lectura, conseguía estar en una burbuja de felicidad.
Esa desconexión no habría sido posible, si previamente no hubiera aprendido a gestionar y solucionar mis problemas, a través de las herramientas impartidas por mi coach.
Cuando una situación nos atormenta, si no le ponemos solución, tomando conciencia y viendo cual es la raíz del problema, por mucho que viajemos, esa mochila llena de piedras nos acompañará hasta que sanemos.
De esta forma disfrutaremos del aquí y del ahora , que es lo único que importa. Dando valor a cada momento de nuestra vida y tiempo de calidad a las personas que nos rodean.
Hay días que la mar está brava, revuelta, igual que nuestros sentimientos. Pero ya sabes que no va a durar para siempre y volverá a estar en quietud, como si siempre hubiera estado así.
Si te encuentras mal ESTE es el MOMENTO para pedir ayuda y cambiar.
Yo estaré a tu lado recorriendo este camino.
Simplemente fluye como el mar.


