El problema no eres tú.
No, no eres tú. El problema es que llevas años intentando vincularte a personas que no están abiertas a una relación estable.
Sé que has sentido que el fallo era tuyo.
Sé que has sentido que tú no eras suficiente.
Sé que te has herido a ti misma por querer encajar.
Sé que has intentado hasta lo imposible porque te quisieran.
Sé que sientes que lo has dado todo y más, y, aún así, nunca ha sido suficiente.
Sé que te has sentido herida y abandonada.
Pero no, déjame decirte que el fallo no es tuyo. Déjame recordarte que tú eres suficiente y tienes valor.
Has buscado donde no había, y has permanecido allí cuando no debías, pero está bien. No pasa nada, ahora ya no tienes que hacerlo. Ahora eres consecuente contigo misma.
Te has hecho consciente y has tomado las riendas de nuevo. ¡Todo está bien!
Esos procesos te han llevado a conectar con tus heridas de abandono y te han recordado lo lejos de ti misma que has estado. Es hora de volver de nuevo, ¿no crees?
Es hora de dejar de buscar fuera y mirar hacia dentro. Es momento de reconocerte de nuevo y tenderte la mano.
Deja de buscar ahí fuera, lo que necesitas ya está dentro de ti. Tu amor propio sigue esperándote ahí dentro, él nunca se ha ido.
¿Y qué debo hacer ahora?, pensarás.
Permítete dar un giro de 180º y vuelve hacia ti misma. Reconoce todo el valor que hay en ti y empieza a quererte desde ahí.
Todo empieza dentro y contigo misma, desde tu centro.
¿Acaso no te sientes querible? ¡Es imposible que no lo sientas!
Sabes bien que dentro de ti misma te quieres y no te importa el tiempo que hayas tardado en volver. Tu valor, tu amor propio y tu valía han estado siempre ahí, esperándote.
¡Qué bien que hayas vuelto!
Siéntete a ti misma y empieza a quererte de nuevo. Date prioridad, valor y sentido y permítete reconectar de nuevo.
Lo estás haciendo bien.
Recuerda; todo empieza en ti.


